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La carne en relación con la salud

La carne en relación con la salud :: Introducción

Introducción

La carne ocupa un papel protagonista en la evolución de la dieta humana. El ser humano es omnívoro, pero la caza de otros animales ha marcado su supervivencia. Sólo cuando consigue garantizar la provisión de carne se convierte en agricultor y ganadero. Antes, la vida nómada estaba condicionada por la búsqueda de agua y de manadas. De hecho, el líder de las tribus era quien más piezas capturaba. Todavía prevalece este valor simbólico, incluso social, porque el acceso a la carne se mantiene como característica del poder económico de las familias y de los pueblos. No es casual que se siga consumiendo en grandes cantidades, aunque no sea un alimento indispensable en la dieta, sobre todo en los países desarrollados. 

En nuestro país, el gasto en carnes, según datos de 2005, está a la cabeza en el consumo total de alimentos. Esto demuestra que España ha sido, y sigue siendo, un país eminentemente carnívoro. Los expertos, a tenor de los datos, insisten en la necesidad de reducir su presencia en la dieta. Las estadísticas revelan que la media de consumo por persona y día alcanza los 140 gramos, cuando lo deseable es que las carnes se ingieran entre 3 y 4 veces por semana, sin exceder los 120 gramos por ración. De esta forma, la carne integra sus propiedades gustativas y nutritivas en el contexto de una dieta equilibrada.