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Carnes de la A a la Z:

Pato

Pato :: Consejos para comprar y para conservar en casa

Consejos para comprar y para conservar en casa

En la compra 

El pato se puede comprar fresco, refrigerado o congelado. Si se va a adquirir carne de pato, hay que asegurarse de que sea firme, de olor fresco y agradable, y con la grasa de un tono pálido o blanquecino, no amarillo. 

Conviene fijarse en las pechugas, y lo preferible es que sean abundantes y carnosas. Otro aspecto a tener en cuenta es que las hembras tienen una carne más tierna que la de los machos, aunque también son más pequeñas. 

El peso de un pato joven se sitúa entre 1,5 y 2 kilos, mientras que los de mayor edad pueden llegar a pesar hasta 4 kilos. La carne de los ejemplares jóvenes resulta más fina y tierna que la de los adultos. 

El pato Mulard y el Barbarie, ambos domésticos, se suelen encontrar en los mercados, más que enteros, en porciones o bien cocinados o como subproductos transformados -jamón de pato, confit y derivados del foie gras-. El foie gras o hígado de pato se puede encontrar fresco, pero por lo general se comercializa cocinado en tarrinas o botes de cristal.

En casa

La carne de pato es bastante perecedera por lo que se ha de extremar su manipulación y su conservación para evitar problemas de salud. Si no se va a cocinar de forma inmediata a la compra, la congelación es lo más acertado. 

Las posibilidades de que esta carne se altere aumentan cuando está troceada porque hay más superficie en contacto con el oxígeno, lo que implica que se debe cocinar cuanto antes.

En la cocina 

El pato entero, una vez limpio, se flamea: se sazona por dentro y por fuera, y ya está listo para cocinar. 

Una de las preparaciones más famosas de pato es a la naranja en el horno. Se elabora con naranjas dulces, aunque la receta clásica recomendaba hacerlo con naranjas amargas, pero los gustos se inclinan más por las primeras. 

Por otra parte, en cuanto a las diversas partes del pato, se puede decir que los magrets o pechugas en fresco resultan exquisitos si se cocinan a la parrilla, asados al horno o simplemente fritos, procurando que quede poco hecho en el centro. Se puede acompañar de encebollados, sofritos de setas o champiñones con ajo, de salsa de manzana o de ciruelas pasas como contrapunto de sabor salado y dulce, etc. 

En su preparación, si no se le va a quitar la piel conviene asarlo, hervirlo o cocinarlo en microondas para poder retirar el exceso de grasa. Además, se recomienda perforar la piel por diferentes partes durante el asado, para que la grasa al fundir caiga a la bandeja. 

Otras ideas de recetas son pato con compota de peras, con salsa al vino blanco, etc.